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Pastilla 6: Caso del secuestro al empresario Samuel Dyer Ampudia

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“Fue ilegítimamente privado de su libertad por miembros de la Policía Nacional y del Servicio de Inteligencia del Ejército, quienes lo mantuvieron detenido en una instalación militar de manera ilegal en el marco de investigaciones sobre una presunta colaboración con el PCP-SL que nunca fue justificada ni demostrada con ningún elemento probatorio” (CVR 2004).

En 1992, Samuel Dyer Ampudia era un conocido empresario de la zona de selva, propietario de una fábrica de calaminas y participaba además en diversas actividades comerciales. Asimismo, gozaba de prestigio e iniciativa en agrupaciones de empresarios como la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Ucayali y las Asociación de Ciudadanos contra el Contrabando y el Consumo de Drogas.

La noche del 27 de julio de 1992, Samuel Dyer Ampudia llegó al Aeropuerto “Jorge Chávez” donde fue intervenido por el Mayor PNP Migdonio Torres Aliaga, miembro del Departamento de Capturas y Requisitorias del Aeropuerto “Jorge Chávez”, quien le informó que tenía la orden de detenerlo. Su hijo, quien había pasado el control momentos antes y tenía un permiso notarial de viaje, pudo abordar el vuelo.

La tarde del 27 de julio el Mayor PNP Migdonio Torres Aliaga había recibido del Jefe de la División de Migraciones del Aeropuerto “Jorge Chávez”, Coronel PNP Víctor Arcila Dupp, la orden de detener a Dyer Ampudia cuando se presentara en el aeropuerto. En cumplimiento de esta orden, intervino al empresario y lo entregó en las oficinas del Coronel PNP Arcila Dupp. El Mayor PNP Torres Aliaga tenía conocimiento que Samuel Dyer no tenía requisitoria ni impedimento de salida del país.

Una vez en las oficinas del Coronel PNP Víctor Arcila Dupp, Samuel Dyer escuchó una comunicación telefónica en la que decían “acá tengo al hombre”; seguidamente, le preguntaron si era “el que tenía fábrica de calaminas en Pucallpa”, a lo que respondió que sí y, entonces, dijeron a un desconocido interlocutor telefónico “él es el hombre”. Luego, le dijeron que tenía una orden de captura, la misma que nunca le fue mostrada a Samuel Dyer a pesar de su exigencia.

Luego de permanecer en las oficinas de la División de Migraciones del Aeropuerto “Jorge Chávez” aproximadamente una hora, se presentó en esta dependencia personal del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) al mando del entonces Coronel PNP Carlos Domínguez Solís. Según este oficial, esa noche alrededor de las 23:00 horas, había recibido una llamada de Vladimiro Montesinos quien le indicó que por disposición del Presidente Fujimori debía apersonarse al Aeropuerto “Jorge Chávez” para trasladar a Samuel Dyer a las instalaciones del SIE, debido a que por información de inteligencia se conocía que esta persona estaba comprometida en actividades de tráfico de ilícito de drogas y tráfico de armas del Ejército para los grupos subversivos. Esta orden fue verbal y, del mismo modo, el Coronel PNP Arcila Dupp le entregó al detenido sin ningún documento.

El Coronel PNP Domínguez Solís le dijo a Samuel Dyer que lo llevaría a la carceleta del Poder Judicial. Según relata el empresario, no fue esposado ni vendado, pero antes de subir a la camioneta que lo trasladaría le invitaron una bebida; inexplicablemente, en el trayecto empezó a sentirse somnoliento. Samuel Dyer preguntó a dónde lo estaban llevando y le respondieron que no se preocupara que lo iban a llevar a una oficina y que al día siguiente lo conducirían al Poder Judicial. Momentos después, reconoció que era introducido a la sede de la Comandancia General del Ejército en el distrito de San Borja (lugar conocido por el nombre común de “Pentagonito”) por la parte de atrás.

El Coronel PNP Domínguez Solís entregó de manera verbal al detenido, quien fue recibido sin ninguna formalidad por el Coronel EP Alberto Pinto Cárdenas, Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército. Este oficial ha reconocido que el Coronel PNP Domínguez Solís le entregó en calidad de detenido a Samuel Dyer y luego recibió una llamada de Vladimiro Montesinos quien le dijo que esta persona quedaba a su cargo. Posteriormente, recibió una Nota de Información firmada por el Jefe de la DINTE Julio Salazar Monroe en este mismo sentido.

Samuel Dyer, al recobrar el conocimiento, había amanecido y estaba en una habitación, sobre un colchón en el piso. Tocó la puerta y al otro lado había soldados.

“Los soldados entraron a la habitación lo voltearon contra la pared y le dijeron que no podía mirarlos. Le propinaron varios puntapiés y le golpearon la cabeza. Ante esta acción, Samuel Dyer les dijo a los soldados que era un empresario, que había sido detenido por error y solicitó la presencia de un oficial. Les indicó además que si no venía un oficial, se negaría a recibir alimentos” (CVR 2004).

El Coronel EP Pinto Cárdenas le dijo que lo regresaría a la celda y Samuel Dyer le advirtió que se negaría a recibir alimentos y que su estado de salud se encontraba bajo su responsabilidad. Llegaron entonces al acuerdo de que no sería conducido a la celda y le proporcionaron alimentación. El Coronel EP Pinto Cárdenas coordinó con uno de los oficiales bajo su mando para que le dieran una habitación con advertencia que esto no fuera conocido por sus superiores. Así,  pudo comunicarse con Gustavo Mohme (fallecido), el General PNP Antonio Ketín Vidal Herrera y otros efectivos militares a quienes conocía.

Samuel Dyer afirma que al cuarto o quinto día de su detención, llegaron efectivos de la DINCOTE y le dijeron que tenía que firmar la notificación de su detención y se encontraba detenido como presunto colaborador del PCP-SL. Samuel Dyer firmó la notificación al día siguiente y recibió una copia que guardó consigo. De acuerdo con la investigación policial8, Samuel Dyer fue registrado como detenido en la DINCOTE a pesar que nunca fue trasladado a sus instalaciones y se permitió su permanencia ilegal en sede militar.

El 31 de julio aproximadamente, Samuel Dyer fue conducido a su domicilio para una inspección por efectivos de la DINCOTE y con presencia de miembros del Ejército. En la diligencia participó la fiscal Fabiola Peña Tavera, quien le prohibió a Samuel Dyer que la mirase o le dirigiese la palabra. Los efectivos policiales le indicaron que, sin su presencia, habían realizado inspecciones en los almacenes de su empresa en el distrito de Breña y sus oficinas en el distrito de San Isidro (Lima).

Después del registro domiciliario, Samuel Dyer fue trasladado nuevamente al “Pentagonito”. En unas oficinas del Servicio Nacional de Inteligencia, la fiscal Fabiola Peña Tavera le tomó una declaración con presencia de efectivos de la DINCOTE y del Ejército y con asistencia de su abogado, el Dr. César Quiroz. Le hicieron preguntas sobre si había trasladado armas con el acero para su fábrica, a lo que respondió negativamente y explicó que era imposible por cuanto la carga es compacta y se trasladaba a la vista. Al terminar la diligencia, firmó su declaración y puso su huella digital.

Los efectivos de la DINCOTE indicaron que Samuel Dyer permanecería bajo custodia del Ejército, a lo que el Comandante del Ejército presente se opuso, por cuanto el SIE había puesto al detenido a disposición de la DINCOTE. Se produjo entonces una disputa que motivó incluso la llegada del Coronel EP Pinto Cárdenas. El problema radicaba en que la detención ya estaba registrada y habían intervenido el Fiscal y el abogado, por lo que la permanencia del detenido en las instalaciones militares evidenciaba la ilegalidad del procedimiento.

El detenido afirma que se puso en contacto con el General PNP Antonio Ketín Vidal Herrera, quien le informó que habían emitido el informe, pero que no le podía decir en qué sentido, pero que reflejaba “la verdad”. El Parte Nº 2893-DINCOTE de fecha 03 de agosto de 1992, concluyó que no se había encontrado responsabilidad a Samuel Dyer por el delito de terrorismo.

A pesar de ello, Samuel Dyer continuó detenido. Los oficiales del Ejército le decían que estaban esperando el informe de la DINCOTE, pero Dyer sabía que ya habían recibido el informe, por lo que empezó a temer por su situación. Samuel Dyer sostiene que en los días posteriores, al transitar por uno de los pasillos, vio al entonces Presidente de la República Alberto Fujimori Fujimori y le gritó pidiendo auxilio, diciendo que se encontraba secuestrado, pero éste no se inmutó o no dio ninguna muestra de haberlo escuchado.

Luego de recobrar su libertad, sus amistades recomendaron a Samuel Dyer denunciar públicamente lo sucedido, cosa que hizo a través de los medios de prensa. En setiembre de ese año, durante una entrevista en el programa televisivo “Contrapunto”, el entonces Presidente Alberto Fujimori Fujimori se habría referido a él como una persona que estaba comprometida en el tráfico de armas para el PCP-SL y que sus empresas eran pantallas para encubrir actividades de lavado de dólares del narcotráfico y que había pagado un millón de dólares para salir en libertad.

Posteriormente a su detención ilegal y a la denuncia pública sobre el abuso cometido en su contra, el empresario tuvo que afrontar dos procesos judiciales –uno por evasión tributaria y otro por tráfico ilícito de drogas- que Samuel Dyer atribuye a una represalia del Gobierno, que implementó una práctica de persecución judicial contra quienes consideraba sus adversarios.

Sorpresivamente, la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) informó que Samuel Dyer había evadido impuestos por la importación de acero para su fábrica durante cinco años, a pesar de que tales operaciones se habían realizado en el marco de las exoneraciones tributarias para la selva. Dyer Ampudia afirma que años después, en una reunión social, el juez de la causa le confesó que había recibido una orden de Luis Serpa Segura (entonces Presidente de la Corte Suprema) para que abra un proceso en su contra. Este proceso se archivó posteriormente por la información brindada por la Superintendencia Nacional de Aduanas (SUNAD), y se declaró no haber mérito a pasar a juicio oral en su contra, lo cual, según Samuel Dyer, fue confirmado por la Corte Suprema.

De otro lado, en los días posteriores a su fuga del SIE –10 de agosto aproximadamente- la Policía Nacional intervino un barco en el que Samuel Dyer transportaba carne de la Argentina. Esta embarcación había sido inmovilizada en el mes de junio de 1992 junio, por una acción judicial ejercida por el propio Samuel Dyer debido a incumplimientos comerciales. En este barco, cuya última parada se había registrado en el puerto de Pisco, se encontró un cargamento de droga. Fue citado por la Policía Nacional, pero no compareció debido a su desconfianza en las autoridades peruanas.

Sin embargo, el Gobierno habría presionado para la elaboración de un segundo atestado en el que fuera involucrado en este delito sin prueba alguna, a lo que los oficiales de la DINANDRO se habrían negado. Samuel Dyer sostiene que a pesar de que ninguno de los procesados lo mencionaba como participante en los hechos, el juez lo incluyó en su informe como posible “financista” de la operación ilícita sin que exista alguna evidencia.

Samuel Dyer Ampudia manifestó a la comisión de la Verdad y Reconciliación que hasta la actualidad no se explica el motivo de su detención y que nunca colaboró con el PCP-SL a pesar de haber recibido amenazas y pedidos extorsivos.

La investigación policial realizada por la Dirección de Policía contra la Corrupción (DIRPOCC)9 concluyó que Vladimiro Montesinos Torres y el Coronel PNP(r) Alberto Pinto Cárdenas son autores del delito de secuestro, respectivamente, por haber ordenado y mantenido ilegalmente detenido a Samuel Dyer Ampudia.

Las investigaciones realizadas por la Policía Nacional demostraron que Samuel Dyer Ampudia no tenía ninguna vinculación con actividades subversivas y que su detención además de ilegal, fue inmotivada. Los procesos iniciados en su contra posteriormente por la presunta comisión de delito tributario y de tráfico ilícito de drogas tampoco hallaron responsabilidad penal en el mencionado empresario.

El caso de Samuel Dyer Ampudia constituye un lamentable ejemplo del uso ilegítimo de los mecanismos legales de represión del Estado para la vulneración de los derechos fundamentales de las personas.

Acerca de Dr. Justo

Soy el Dr. Justo les invito estas pastillas para rememorar hechos sucedidos durante el régimen fujimorista. Está PROHIBIDO OLVIDAR!

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