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Pastilla 4: Un estudiante como tú

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“Siempre pensé que si queríamos que nuestro país cambie habría que devolverles a los jóvenes las ganas de vivir y la esperanza que juntos y organizados podríamos transformar nuestra sociedad en una sociedad más justa” escribe Sonia en una carta a su desaparecido amigo Ernesto. Corría el mes de octubre de 1990. Ernesto Castillo Páez era estudiante de sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se caracteriza por su gran sensibilidad y compromiso con su carrera y su país.

Era domingo. Ernesto se despidió de su familia y enrumbó a Villa El Salvador a hacer un trabajo de campo sin saber que esa sería la más trágica de sus mañanas. Ese día la policía organizó un operativo con el fin de contrarrestar una marcha pública organizada por personajes subversivos de Sendero Luminoso. En una calle muy alejada del lugar de la manifestación caminaba Ernesto, cuando una patrulla se le acercó, le despojaron sus lentes y le ordenaron que se metiera a la camioneta. Ernesto no tuvo otra opción que acatar las indicaciones. Ese fue el último día que lo vieron y la búsqueda de su cuerpo sigue hasta el día de hoy.

Luego de arduas investigaciones, el 2 de enero de 1991 el tribunal de justicia ordena que se abra un proceso judicial a los altos jefes de la policía por su responsabilidad en la desaparición forzada de Ernesto. El juicio se alargó como de costumbre se llevó lentamente, sin ningún logro notorio. Finalmente, las esperanzas se acabaron cuando Alberto Fujimori dio el golpe de estado del 5 de abril de 1992 y, de esta manera, se instaló la dictadura.

El caso se llevó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el 03 de noviembre de 1997 se emitió la sentencia, resolviendo por unanimidad que el Estado Peruano (en el gobierno de Fujimori) violó en perjuicio de Ernesto Rafael Castillo Páez, los siguientes derechos: a la libertad personal,  a la integridad personal y a la vida misma.

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Acerca de Dr. Justo

Soy el Dr. Justo les invito estas pastillas para rememorar hechos sucedidos durante el régimen fujimorista. Está PROHIBIDO OLVIDAR!

Un comentario »

  1. Interesante post. Cuando pensamos en el pasado y en los crímenes contra los derechos humanos que se cometieron, los pensamos alejados, como si fuera casi imposible que esto nos pudiera pasar. Sin embargo, el caso de Ernesto Castillo Paez nos muestra hasta que nivel llegó la vulnerabilidad de nuestros derechos como seres humanos. No puedo evitar la comparación, yo también soy estudiante de sociología de la PUCP, y es difícil no ponerte en su lugar. Uno de nuestros profesores en la facultad era de su promoción, nos comento que simplemente un día desapareció. No volvió más.

    Es importante tener en cuenta nuestro pasado, para poder forjar un futuro mejor. Olvidar puede llevarnos a reinvindicar, y quizás legitimar abusos por los que a nadie les gustaría pasar. Olvidar no es una posibilidad si queremos construir un país mejor, más integro.

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